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Review de URU: Ages Beyond Myst
# Escrito por Javier Cadenas | Publicado el 26.4.2004
Allá por 1991, cuando el uso del CD para el entretenimiento todavía no se había extendido mucho, los hermanos Rand y Robin Miller comenzaron a trabajar en Myst, un proyecto muy ambicioso que tras su salida en 1994 revolucionaría el mundo del videojuego situándose a la cabeza de los juegos más vendidos del mundo (donde aún hoy está). Y digo ambicioso porque la incipiente tecnología de por aquel entonces no permitía mucho alarde gráfico, en parte por el tamaño de los archivos y en parte por la capacidad de los ordenadores de la época, cosa que a los fundadores de Cyan Worlds no pareció importarles, planteándose un motor gráfico como nunca antes se había visto y llevándolo a la práctica. Además, pretendían introducir una historia atrayente y enrevesada que más tarde se convertiría para algunos en objeto de culto y para otros en sinónimo de aburrimiento.
Tres años después trataron de repetir la jugada, superándose en calidad gráfica y continuando el hilo argumental. Aunque esta segunda parte, Riven, no alcanzó el éxito de su antecesora, no vendió poco, dando pie así para una nueva entrega, Myst 3: Exile (esta vez bajo el sello de Presto Studios, aunque con estrecha cooperación con Rand Miller), que depuró en buena parte los fallos de desarrollo de las anteriores entregas y ahondó más en el universo Myst.
El pasado año, Cyan Worlds consideró que el filón todavía no estaba obsoleto y puso toda la carne en el asador para intentar una nueva innovación. Nace entonces Mudpie, la denominación original del proyecto que, pasando después por los nombres Parable y Myst On-Line, finalmente conocemos como URU: Ages Beyond Myst.
Mucho tiempo atrás nació un pueblo, D’ni. Ese pueblo, habitante del subsuelo, creció, erigiéndose como una civilización cercana a la perfección. La armonía reinaba en D’ni y, durante años, sus integrantes depuraron el raro arte de la escritura de Eras en Libros Conectores. Pero un día, la gloria de esta civilización cayó, D’ni desapareció y ella y su Arte quedaron sepultadas en el olvido.
En la actualidad, aproximadamente tres siglos después de la caída del pueblo del subsuelo, unos exploradores han hallado los restos de la que antaño fue la más avanzada de las culturas. Algunos de estos exploradores (arqueólogos, ingenieros y demás científicos de investigación en campo) han creado el Consejo de Restauración D’ni (DRC), que ellos mismos financian. La meta de esta organización es la de reconstruir el mundo físico de la antigua civilización, para poder desvelar sus secretos. Los procedimientos que el DRC utiliza para esto son precisos en extremo.
Atrus, el último hacedor de Libros Conectores, último poseedor de los conocimientos de ese arte –aunque no perteneciente a D’ni, sino aprendiz de la cultura–, tuvo, hace dos siglos, una hija, Yeesha. A ella inculcó sus conocimientos sobre D’ni y será ella quién tenga un papel decisivo en la historia. Dado que ella es la más profunda conocedora de la historia D’ni y del Arte, su visión de ese mundo y de su reconstrucción difiere en mucho de la que tienen los componentes del DRC. De esta forma, se marca como objetivo el guiar la restauración, el guiar a cada nuevo explorador. Deja pues, una serie de mensajes grabados que tratan de ampliar el concepto que esos nuevos exploradores tienen de D’ni con parte de sus conocimientos.
Tú tomas el papel de novicio, te creas un alter ego en el mundo de URU y, guiado por los mensajes de Yeesha, te dispones a colaborar en la ardua labor de reconstrucción. Los misterios y secretos de D’ni, el Arte, la sabiduría de esa civilización, están a tu alcance. Sin embargo, no todo es tan fácil como parece a primera vista y las cosas se van tornando más y más complejas a medida que se avanza en la trama…
Comencemos por lo bueno: el apartado audiovisual. Hay que destacar que los gráficos de URU son una auténtica maravilla y no es menos lo referente a música y sonido. Centrémonos antes en los primeros.
Esta vez, en Cyan han optado por implementar un motor gráfico totalmente tridimensional. Sorprendentemente se ha trasladado a la perfección el detalle y preciosismo de los renderizados de anteriores entregas. El nuevo mundo, que a algunos parecerá una osadía por parte de la compañía creadora de la saga, no ha perdido un ápice de su exquisito gusto plástico. El colorido y la composición de los escenarios son magníficos. Las texturas son de una inmensa calidad, casi fotográficas. No existen pixelación ni bordes de sierra. El realismo y el perfeccionismo llegan a tal nivel de detalle que podremos contemplar asombrados cómo un simple charco parece salido de la realidad, cambiando el reflejo que vemos en el agua según cambia la perspectiva desde donde miramos. El avatar está bien formado y es personalizable, diseñando nosotros la complexión y demás rasgos físicos –muy conseguidos– del modelo a partir de unos ajustes determinados. Efectos ambientales y de iluminación avanzados complementan este apartado. Debido a la riqueza del motor, son asimismo ricas las opciones de ajuste que se nos proponen, desde las típicas resolución, profundidad de color y calidad general, hasta anti-aliasing total, filtrado anisotrópico y detalle de las texturas. No obstante, tener estas tres últimas activadas al máximo sin disponer de una tarjeta gráfica de última generación derivará en una caída en picado del rendimiento.
En lo relativo a la música, pese a ser escasa, en URU vuelve a ser buena. No alcanza las cotas de Jack Wall en Myst 3, pero no deja de sonar acertadamente de vez en cuando. Como aliciente tenemos al insigne y consagrado Peter Gabriel, que compuso el tema principal del juego “Burn You Up, Burn You Down”.
Si nos fijamos en los aspectos sonoros cabe destacar que la amplísima variedad de sonidos (desde los más simples: pisadas, tablas que caen o se rompen, puertas; hasta los más complejos: el viento, animalitos, ríos que corren o cascadas, etc.) es sobrecogedora y la calidad de los mismos impresionante. Es cierto que en ocasiones desaparecen misteriosamente, pero son las menos y esto no afecta en conjunto a la inmersión que consiguen. Además, los afortunados poseedores de tarjetas de sonido que dispongan del chip Creative Audigy en adelante, podrán disfrutar de las prestaciones del sistema de efectos especiales EAX Advanced HD, que potencia la ya de por sí inusitada calidad de los sonidos y aumenta la cantidad de ellos, aparte de crear efectos avanzados generados en tiempo real, tales como oclusión, reverberaciones, reflejos u obstrucciones, y activar la opción de posicionamiento 3D (surround real). Un auténtico lujo.
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