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Review de Scratches: La guarida del miedo
# Escrito por José María Meléndez | Publicado el 8.12.2006
Dark Fall, la aventura de Johnathan Boakes marcó un discreto pero importante antes y después dentro del género. El inglés demostró que era posible situarse con pocos recursos al nivel de profesionalidad al que los jugadores de aventuras gráficas estaban acostumbrados. No sólo eso, sino que jugando con una mezcolanza de influencias de literatura sobrenatural clásica y una jugabilidad bastante medida, consiguió reflotar un género bastante popular en los inicios del género: el de la casa encantada. Scratches, ópera prima de los argentinos Agustín Cordes y Alejandro Graziani bajo el sello Nucleosys, es hija heredera (como tantas otras de carácter independiente que hemos visto últimamente) de la obra de Boakes, sin embargo se despoja de la mayoría de factores de los spinoramas (modelo en el que se circunscribe el juego) para mostrarnos lo que realmente es: un clásico relato de fantasmas.
Michael Arthate es un escritor novel que tras su primera novela ha probado las mieles del éxito y al mismo tiempo ha perdido la musa. Sintiéndose incapaz de dar con un final apropiado para su nueva obra, pensando que su legión de seguidores se vería defraudada si no les ofrece una historia sólida y con su exigencia personal a cuestas, decide apartarse de la vida de la ciudad y buscar un lugar apartado en el que, solo, encontrar de nuevo la inspiración.
De esta manera, se traslada a una mansión en la campiña inglesa, a prudencial distancia de la pequeña villa de Rothbury, que su amigo y agente inmobiliario, Jerry, consigue a buen precio y perfectamente amueblada. Lógicamente, pronto descubrirá que la casa esconde secretos, que las circunstancias en las que sus habitantes murieron no eran precisamente normales, que la locura hace presa de aquellos que permanecen demasiado tiempo en la edificación victoriana, locura cuya primera manifestación son los rasguños incesantes que se escuchan, aparentemente provenientes de los mismos cimientos de la morada.
Como hemos dicho, Scratches se aparta de las convenciones de este sub-género con el fin de centrarnos en la trama. Así, en ningún momento encontraremos combinatorias, ni sliders ni ningún tipo de maquinaria críptica que retenga la jugabilidad innecesariamente. Una opción más que correcta que se desmarca de una tendencia que se antoja hoy en día farragosa y predecible y que en el absurdo “sudoku” de Atlantis V encontramos el colmo (y peligro) de usar este tipo de comodines para alargar la vida de una aventura. Quedándose afortunadamente huérfana de estos aspectos, lo que nos queda son una serie de puzzles de concepción clásica basada en el uso de objetos y en la lógica. Dicha concepción y uso de la lógica es tan clásica que nos hacen rememorar ciertas conversacionales de argumento similar, ignoramos si el pasado en la interactive fiction de Cordés ha contribuido a ello (firmó una pequeña conversacional en Inform llamada “Valpurgis and I”).
Al situarse la trama a un nivel superior de los puzzles, nos encontramos que en algún que otro momento de la aventura necesitaremos una ayuda adicional para orientarnos, ya que ignoraremos el camino a seguir (o el que tenemos pensado no es válido). Para ello contaremos con un teléfono para comunicarnos con nuestro amigo Jerry que hará las veces de oráculo y con un sistema de pistas del que se recomienda activar a pesar de ser bastante tímido en ocasiones, pero que nos ayudará a situarnos en la dirección correcta y evitar los numerosos paseos inncesarios por el recinto de la casa y alrededores. Algo inevitable, ya que estamos ante una aventura absolutamente lineal en la que debemos seguir paso a paso y en riguroso orden el diseño del juego.
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