Aventura y CÍA | Aventuras gráficas al detalle

Estás en | Artículos

Yo acuso

Artículo

Yo acuso


A los que alienan a su público, tergiversando los hechos, erigiéndose en estandartes de teorías manipuladoras sin base sólida basadas en su propia ignorancia. A los que vierten engaños sobre aquellos a los que deben ofrecer rigor. A los asesinos de la aventura gráfica.

# Por Paco García | 5 de enero de 2009
Yo acuso

En España, al menos, los puestos de autoridad vinieron dados por quien llegó primero. Y en esa carrera el vencedor no necesariamente tenía que ser el mejor, ni mucho menos el más preparado. Así que los experimentos que ponían en marcha unos pocos pipiolos iban haciéndose fuertes e iban cobrando importancia entre un público que no tenía muchas opciones entre las que elegir. Quienes empezaron a llevar el timón en las mareas de influencia eran personas sin ninguna experiencia, y como el conocimiento sobre videojuegos no es congénito, lo más fácil cuando uno se ha perdido es recurrir al camino trazado por otro. Copiar en un examen entraña riesgos, ya que puedes estar fijándote en lo que hace un cateto y reproducir punto por punto sus errores. Si además intentas poner algo de tu parte para que no se note la treta, pues el resultado puede ser aberrante. Y así ha sido.

Comparativa de Lara Croft y una Larry Babe

Y es que resulta incompresible que desde medios supuestamente profesionales se dejase a un lado todo para fomentar teóricos avances que no eran tales. Mirad como las «curvas» de Lara Croft palidecen ante el aspecto de una Larry Babe… tres años mayor.

Las webs que fueron apareciendo en aquella época, aquellas que se hacían llamar reductos de independencia, no es que no cuestionasen las fórmulas de antaño, es que las tomaban como verdad absoluta, y las calcaban con contumacia. Con muy poquita cabeza, hicieron suyo el axioma de la «muerte de la aventura», y si ya los redactores que lo habían puesto en liza no podían autoproclamarse como paladines de la madurez, aquellos que les sucedieron, que no eran poco más que unos adolescentes exaltados, calcaron aquello e incluso lo degeneraron todavía más. Así que si miramos en Meristation un artículo o un análisis dedicado al género, ya en las primeras líneas leeremos la coletilla adquirida. El gacetillero de turno soltará cosas como: «Muchos dicen que las aventuras gráficas están muertas», «A pesar de que las aventuras gráficas hayan sido enterradas», «Lejos queda la época dorada», «Pocos son los títulos que optan por esta fórmula», «La producción de aventuras gráficas ha descendido en los últimos años de forma alarmante», «Una productora se ha arriesgado y ha decido publicar una aventura gráfica, género que dicen minoritario» o «Aventuras gráficas… ¡qué recuerdos!», y un largo etcétera de menosprecios que, voluntaria o involuntariamente, rebaja ya desde un primer momento la categoría de un tipo de videojuego, como en ningún otro caso se hace. Es como aquellas viejas glorias del cine a las que persigue el rumor de que han pasado a mejor vida y a las que los directores de casting borran de sus agendas, aún a pesar de haber regalado al público interpretaciones míticas.

Pero estirar la falacia que ha hostigado a la aventura gráfica durante años sólo es la punta del iceberg, pues la oriflama de la ignorancia es lo que deja en evidencia a todos aquellos que a falta del conocimiento profundo y detallado que se espera de un «analista», se empeñan en excavar en las mismas canteras de siempre. Si un crítico literario comparase todas las novelas que lee con El Quijote, o si un comentarista cinematográfico comparase la ultima película de Kevin Smith con Casablanca, primero se reirían de él, después le pondrían un capirote de incompetente y por último le pegarían una patada en el culo y se iría a la cola del paro, por impostor. Pero no pasa así en los comentaristas aventureros de los massmedia; ellos pueden decir «Paradise no llega al nivel de obras de arte como Monkey Island», por ejemplo, y quedarse más anchos que largos. Da igual que con ello no sólo demuestren un desconocimiento bastante pronunciado sobre aquello de lo que están hablando, sino también una incapacidad completa para hallar correlaciones, evidenciando unos graves problemas de sinapsis. Pero escriben donde escriben, son redactores de prestigiosas webs y los pobres mortales están obligados a creerles. Innegablemente las aventuras cayeron en recesión hace ya unos cuantos años. Hubo problemas interinos, claro que sí, pero quieres tiraron la primera piedra para su lapidación fueron los ineptos y los indecentes que exigían unos cambios innecesarios e indefinidos. Quienes ejercieron oposición al desarrollo del género por sus vías naturales, sin argumentos. Quienes hacen suyo ese discurso y le ofrecen credibilidad, dan cuartel y apoyan a la falsedad, por acción o por omisión.

Meristation

Con la llegada de Internet se veía una luz al final del túnel, pero el espejismo se fue disipando cuando resultó ser una corriente continuista de todo aquello. Aquellos que se dejaron engañar expandieron la mentira hasta que finalmente acabó por convertirse en realidad. Y nosotros no podemos con todos ellos…

Se han centrifugado los motivos del declive del género, se ha tirado de la nostalgia con la intención de dogmatizar un punto de vista a todas luces insostenible. Se ha aguijoneado al género con saña y mala baba por medio de artículos en los que sus redactores, lejos de ofrecer al lector una visión ponderada de la situación de la aventura gráfica le han incitado a la repudia, valiéndose del sentimentalismo barato y dejando a un lado las bondades primordiales del género para atacar con fanatismo y se diría que con cierto goce. Así se escriben artículos como Tocata y fuga de la aventura gráfica, publicado en Vandal, en el que se atiende a motivos inverosímiles y se deja claro un conocimiento sesgado y en muchas ocasiones inventado de lo que es la aventura gráfica. Que hay mucho más aparte de Sierra y LucasArts es algo que ya nos resulta obsceno repetir a estas alturas. Sí, con ellas se plantó el germen de la industria aventurera, pero muchísimos otros estudios también colaboraron al engrandecimiento de un género que a las luces de artículos como este es francamente desconocido. Es por tanto una ridiculez, un insulto a la inteligencia del lector y una pretensión arrogante empezar a poner etiquetas a algo que no se conoce. Profundos estudios como estos declaran la talla altiva, irracional y masturbatoria de los redactores de la hoy llamada «prensa».

Continúa en la página siguiente

« Anterior | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | Siguiente »

Página 4 de 5

Copyright © Aventura y CÍA 2001-2010. Queda prohibida toda utilización de cualquiera de los contenidos de este sitio web sin el conocimiento expreso de sus propietarios.

Publicidad | Acerca de Aventura y CÍA | Aviso legal | RSS