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Aventuras de autor

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Aventuras de autor


Un repaso por algunos de los más famosos escritores que han apostado por la aventura gráfica como medio narrativo y las obras interactivas que salieron de su pluma

# Por José María Meléndez | 7 de junio de 2003
Aventuras de autor

Ellison, ganador de un premio Hugo en 1966 por Arrepiéntete, Arlequín, dijo el Sr. Tic-Tac, es recordado hoy como el escritor que introdujo el lenguaje obsceno en el género. Sus trabajos fuera de la literatura incluyen guiones para series de los 60 tales como Más allá del límite o Star Trek. De hecho, Harlan Ellison es todo un carácter: arremete contra todo aquél que le considere un escritor de «ciencia ficción» (odia el término, él prefiere «especulación científica» —o sea, lo mismo—) y sus improperios son conocidos por cualquier simpatizante de la «sci-fi».

Uno de los mejores relatos de ciencia ficción, uno de los más adultos e inquietantes, lleva la firma de Ellison: No tengo boca y debo gritar. Oscuro, tétrico y amenazante, cuenta la historia de un superordenador creado por los humanos que un día toma conciencia y decide acabar con ellos mediante una guerra mundial que borrará todo rastro humano de la faz de la tierra. Tal vez al leer estas líneas, hayáis tenido un ligero «dejà-vu», no en vano los puntos de partida de películas como Terminator y Matrix coinciden «sospechosamente» con el relato de Ellison.

Harlan Ellison

El joven Harlan Ellison que fuma en su pipa es uno de los artistas más inflexivos en el universo de la sci-fi en la última mitad del siglo pasado. En el 95 co-diseñó junto con David Mullich y David Sears I Have No Mouth, And I Must Scream de Cyberdreams.

AM, que así se autodenomina el ordenador («I think, therefore I AM»: pienso luego existo) salva a cinco humanos y los mantiene presos e inmortales durante 109 años con el único fin de torturarlos como venganza contra la humanidad. Ya que AM es todo un dios de silicio, pero es incapaz de tener movilidad y culpa a los humanos, sus creadores, de ello.

Cyberdreams, una compañía con unas ideas arrebatadoras sobre el papel, pero desastrosas en su traslación al monitor, contactó con Ellison para realizar una versión computerizada de uno de sus relatos. Al igual que Douglas Adams, el escritor vio un enorme potencial en ello, ofreció No tengo boca y debo gritar y se integró completamente en el equipo de desarrollo hasta tal punto que fue uno de los guionistas, escribió alguno de los obstáculos y puso su voz al superordenador AM.

A pesar de contar con una historia magnífica, un arte conceptual excelente y una música (MIDI) ambiental muy buena, la aventura resultó muy... Cyberdreams, es decir, un diseño de puzzles totalmente desastroso y un desarrollo aunque lineal, confuso. Sin embargo resultó ser una de las aventuras más «jugables» de la compañía (comparado con Darkseed, esto es todo un piropo) y con unas partes realmente buenas, como las de Gorrister o Nimdok. De todos modos y haciendo la vista gorda a sus defectos, I Have No Mouth, and I Must Scream es, en cierto modo, una aventura recomendable.

Roger Zelazny

No, el de la foto no es Juanjo Menéndez, sino el escritor Roger Zelazny. Multipremiado literato, se encargó en el 96 del diseño de la aventura de DreamForge, Chronomaster. Durante el proceso le sobrevino la muerte a los 58 años.

También multigalardonado e idolatrado dentro del mundillo, es el escritor estadounidense Roger Zelazny. Este polifacético literato de Ohio tocó no solo la ficción científica sino que también hizo incursiones importantes al género fantástico e incluso a la poesía. Su palmarés es interminable e impresionante y aun siendo un autor bastante desconocido por el gran público, su figura es imprescindible como referencia de las pasadas y nuevas generaciones de escritores de ciencia ficción. Zelazny fue uno de los máximos exponentes de la citada nueva ola sesentera del género. Su peculiar estilo, que entremezclaba con accesibilidad y habilidad cosas tales como religión, mitología, fantasía y ciencia dio como fruto cuatro premios Hugo y tres Nébula. De su fecunda imaginación salieron obras de entre las que destacan Tú, el inmortal, una velada adaptación del mito de Gilgamesh, que se desarrolla en una Tierra postapocalíptica arrasada por la radiactividad y poblada por mutantes con formas mitológicas, que es visitada como atracción turística por los alienígenas «Veganos». El magnético protagonista, Conrad Nomikós, un terráqueo inmortal antiguamente líder del frente de resistencia contra los extraterrestres, debe ahora recibir amistosamente al embajador de Vega para evitar una confrontación, al tiempo que averigua sus auténticas intenciones.

Igualmente recomendable es El señor de los sueños, en la que el protagonista, Charles Render, es uno de los pocos analistas psíquicos capaces de penetrar en los patrones neuróticos. A pesar de haber pasado las más duras pruebas, Render encontrará los peores problemas cuando decida enseñar el «Arte de modelar» a una psiquiatra ciega. Tampoco podemos dejar de mencionar su colaboración con el conocido maestro Philip K. Dick en la novela Deus Irae, muy en la línea de Dick, donde tras un desastre de nuclear de dimensiones mundiales, la fe de los humanos que quedan vivos se disgrega entre aquellos que creen en el cristianismo y los que por el contrario han dejado de pensar en la idea de un Dios benevolente y piensan que son gobernados por el Dios de la Ira. El protagonista, un inválido sin brazos ni piernas, peregrina entre la ruinas del mundo en busca del nuevo Dios.

Poco antes de su muerte, acontecida en el 95, Zelazny participó junto con la compañía Dreamforge (creadores del maravilloso Sanitarium) en el argumento, guión y desarrollo de una aventura aquí casi desconocida que supuso una importante apuesta para Dreamforge. Chronomaster nos pone en la piel de Rene Corda un creador de «universos de bolsillo», un tipo de apreciada y peligrosa obra de arte futurista. Rene disfruta de una temporada retirado de su trabajo cuando un representante del gobierno le llama para encomendarle una misión que solo un «chronomaster» como él es capaz de resolver: alguien está manipulando los «universos de bolsillo» causando estropicios espacio-temporales y ocasionando anacronismos que habremos de solucionar. Roger Zelazny murió algo antes de poder acabar el juego y fue sustituido por Jane Lindskold otra reverenciada autora de «sci-fi». Chronomaster a pesar de no haber sido traducida (importante handicap dada la profusión de términos de difícil compresión y la abundancia de texto) fue una aventura muy notable tanto a nivel técnico como de diseño. La posibilidad de resolver los enigmas de muy diferentes maneras, una completa ausencia de linealidad y un argumento arrebatador son las principales bazas de esta aventura gráfica. Por otra parte, el uso de la imagen sintética (muy rudimentaria sí, pero completamente innovadora para la época) y un elenco de doblaje bastante honorable que contó con las actuaciones de Ron Perlman (el Salvatore de El nombre de la rosa, uno de los protagonistas de Alien Resurreccion y actor fetiche Guillermo del Toro), Lolita Davidovich (En nombre de Caín, Dioses y Monstruos...) o Brent Spiner (el archiconocido Teniente Data de la serie Star Trek) pusieron la guinda a esta producción que quizá hubiese podido correr un poco de mejor suerte.

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